Entidad de Bien Público

de Asistencia Social - Educativa

Cultural - Deportiva y Científica

Una breve y necesaria reflexión

 

Uno es humano y a veces se harta...

 

Se harta de ver y escuchar a individuos que piensan y desconfían de todo y de todos, sin saber ni conocer...

 

Individuos que no pueden creer que exista alguien capaz de ayudar al prójimo, y que dedique tiempo y esfuerzo a ello.

 

Esos individuos no solo descreen de las buenas personas que ayudan a los demás, sino que también descreen de Entidades de Bien Público que hacen de la ayuda al prójimo su función principal.

 

No vamos a negar que hay inescrupulosos que utilizan estructuras de Instituciones para fines políticos y otros non sanctos. Pero de allí a meternos a todos en la misma bolsa de gatos... Indigna y no es justo...

 

Hay miles de Fundaciones y Asociaciones Civiles en todo el mundo que prestan un servicio inestimable a la Humanidad y a nuestro planeta.

 

Solo en nuestro país tenemos:

 

  • La maravillosa Fundación Favaloro (cuantas personas deben literalmente su vida a esta Institución creada por el Dr. René Favaloro y a cuantos argentinos han operado sin cobrarles nada),
  • LALCEC (que ha trabajado durante décadas en la lucha contra el cáncer),
  • los amigos de Luchemos por la Vida (con sus recordadas campañas de prevención vial),
  • IRINA (una fundación dedicada al tratamiento integral del niño autista),
  • CASA SAHNI (La Sociedad Amigos del Hospital de Niños de San Juan, cuyo hogar le da cobijo a los niños y sus madres que vienen del interior a atenderse al Hospital de Niños provincial)

Y cientos de entidades que por cuestión de espacio y tiempo no podemos nombrar.

 

También existen cientos de Instituciones dedicadas a la investigación científica, médica y tecnológica.

 

Las personas que trabajamos en este tipo de Entidades lo hacemos por un motivo especial para cada uno de nosotros.

 

En mi caso personal, fundé la Fundación Cuyum con la inestimable ayuda de dos amigos y co-fundadores, habiendo ya sobrevivido a dos Accidentes Cerebro Vasculares (ACV) y pensando que no queria morir (o quedar como un vegetal) sin haber peleado por dejar una vida un poquito mejor para mi y para todos los afectados por esta maldita enfermedad que no perdona ni a adultos, ancianos y hasta jóvenes. Actualmente NADIE está a salvo y CUALQUIERA puede tener un ACV.

Muchos de los que padecemos día a día las secuelas del ACV (en mi caso: pérdida neuronal del sentido del gusto, leve tartamudeo, lagunas mentales, cambios de humor) debemos resignarnos a que serán -seguramente- permanentes. Y por más que estemos rodeados de personas, nos sentimos solos con nuestra alma, porque ya no somos los mismos de antes.

 

Extrañamos nuestra vieja forma de ser, extrañamos nuestras energías, nuestra capacidad real de trabajo. Sabemos que la vida nunca será la misma. Y por más que tratemos de creer lo contrario, nuestro cuerpo, nuestra mente nos confirman que ese que está en nuestro cuerpo ya no es el ser que conocía, es otro u otra.

 

En nuestra Fundación, ayudamos a todo tipo de personas (personas con discapacidad y las llamadas "normales"). Trabajamos en proyectos de tinte netamente social, no hacemos proselitismo político ni religioso y estamos siempre dispuestos a ayudar a todo tipo de Institución o grupo de personas.

 

Utilizamos TODAS las herramientas que nos da el Estado y las Leyes Argentinas para procurar una vida mejor y más sana a las personas, a todas las personas.

 

Por supuesto, esas cosas no podemos hacerla solo los tres. Trabajan con nosotros dos agrupaciones de personas de Santa Lucía y Pocito quienes trabajan en sus departamentos hace años y ahora lo hacen bajo el cobijo de una personería jurídica, la nuestra.

 

Cualquier agrupación de personas -minimamente organizada- en cualquier punto del país tiene a su disposición nuestra Entidad para trabajar y operar tranquilos.

 

Y a los que, de una u otra forma, ayudan al prójimo (a través nuestro o no). Les damos infinitas gracias, por sensibilizarse por el otro, por brindarse con los niños necesitados. Niños necesitados de educación, y muchas veces de cariño y atención.

 

No hay mucho para decir, pero sí para sentir...

 

El ver como un grupo heterogéneo de hombres y mujeres se brindaron de lleno a un grupo de niños desconocidos, y les brindaron no solo vestimenta y cosas, sino también su amor; ese acto de amor habla muy bien de sus almas.

 

Para finalizar...

 

A esos individuos que ven solo la miseria en la persona pobre, necesitada o discapacitada, nosotros solo vemos amor, cariño, comprensión.

 

A esos individuos que creen que una Fundación solo existe para desgravar impuestos a gente poderosa; les digo que le pifiaron a la idea. Estamos todos controlados y auditados cada año de nuestra existencia por una Inspección de Personas Jurídicas (que si cumplimos con la presentación de Memoria y Balances anuales nos emiten el valioso Certificado de Vigencia que suele pedirnos el Estado) y los sabuesos de la AFIP, que dejan poco o ningún margen para mandarse una mala.

 

En cuanto a las donaciones, actualmente solo pueden hacerse según las normas del Fisco, no dejan que sea de otra manera.

 

Piensen un poquito antes de abrir la boca... O mejor cierrenla.

Esto posteó el maestro del Anexo Casas Viejas de la Escuela República Argentina en Facebook sobre la ayuda y las donaciones que llevamos al caserío remoto de Casas Viejas. Ayuda y donaciones de los padrinos de los 20 niños de esa localidad de Caucete. Y nuestra respuesta a ese posteo no se hizo esperar.

 

Por esto es que TODOS trabajamos y ponemos nuestro esfuerzo en ayudar al prójimo. Y aunque siempre pensemos que toda ayuda es poca, a veces nos hacen ver que solo poniendo el corazón y nuestra atención en ellos ya hicimos la diferencia.

 

Para eso servimos también muchas veces las Fundaciones, para canalizar la solidaridad de las personas. Personas que se identifican con las necesidades de los niños (en este caso) y que donan lo que pueden. Lo principal, donan su corazón.

 

En el caso de los niños de Casas Viejas, ningún niño recibió mochila, utiles, libros, zapatillas o joggins usados. Todo era nuevo, teníamos las edades y talles de cada chico, y cada padrino supo que necesitaba su niño/a apadrinado/a.

 

En nuestro primer viaje (en una camioneta 4x4 alquilada) llevamos libros, material escolar y una biblioteca (que fue armada en el lugar).

 

Para nuestro segundo viaje cargamos dos camionetas 4x4 y un vehículo más pequeño (todos gentilmente cedidos por la Municipalidad de Caucete) para llevar 40 bolsones de ropa para los niños, cajas de alimentos y colchones de una plaza (cedidos por el Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia de San Juan) y nos acompañó el Intendente de Caucete y los responsables de Acción Social, Obras y Servicios y Secretario de Gobierno municipales para dialogar con los pobladores.

 

Aquí se demostró plenamente lo que podemos hacer todos en conjunto: la sociedad, una entidad y el gobierno. De esa forma SIEMPRE deberíamos trabajar, de esa forma existirían menos personas con hambre, frío, sin hogar, sin un baño digno.


No se esperó sentados en el confort de nuestros hogares a que un municipio se moviera a solucionar las necesidades de personas que viven en una localidad aislada.

 

Se buscó (y se encontró) gente interesada en ayudar a su prójimo, mezclamos una pizca de Fundación (Y Nancy Marcela Mereles, que es el alma del equipo en estos temas y quien se pone al mando de solicitar, recibir y ordenar las cosas), y por ultimo la pizca municipal (que además de brindar las movilidades, prestaron atención a las necesidades particulares de la gente del lugar).

 

Todo ese batido dió por resultado una acción solidaria de factura impecable.

Av. José I. de la Roza 697 oeste - 3º Piso Of. 3 - Edificio El Andino

5400 - San Juan, Prov. de San Juan - Rep. Argentina

Tel: +54 264 530 4380

2018 por INFOSERVICE.

Diseñado con Adobe Muse.

Cargando ...